6 ago. 2011

GARCILASO DE LA VEGA.


Datos Biográficos:

El gran poeta Garcilaso de la Vega (1501-1536), uno de los más brillantes caballeros de la corte del emperador Carlos I, nació en Toledo y murió muy joven tras resultar malherido en el asalto de la fortaleza de Muy en Provenza (Francia). Fue un gallardo caballero, y un valeroso guerrero, ocupación que alternaba con el cultivo de las letras, como él mismo dirá en el verso número 40 de su Égloga III: “tomando ora la espada, ora la pluma”.
Siguió al Emperador en muchas campañas y pasó largas temporadas en Italia en convivencia con los más famosos escritores de la época. También, en una ocasión fue desterrado por el propio Emperador a Viena, por haber asistido a la boda de su sobrino, hijo de un hermano que militaba con los comuneros.
Su muerte fue la de un héroe. Estando sitiado el castillo de Muy, en Provenza, con la asistencia de Carlos V, corrió por el campamento español el rumor de que el Emperador se mostraba extrañado por la tardanza en realizar el asalto a la fortaleza. Garcilaso, jefe de la infantería encargada de la operación, en un alarde de valentía, se lanzó al ataque sin coraza ni casco. Cuando trepaba por la muralla, lanzaron desde lo alto una gran piedra que le hirió mortalmente. El Emperador, apenadísimo por la muerte de tan gran caballero, ordenó que la fortaleza fuera arrasada y que se ahorcara a todos sus defensores. Días después murió en Niza.

Obra Poética:
A Garcilaso puede considerársele como el definitivo adaptador de las formas italianas introducidas por su amigo Juan Boscán. Hace uso del endecasílabo italiano y de las estrofas y recursos técnicos típicos de la poesía italiana: el soneto, el terceto, la canción, la lira, los versos sueltos, etc.
Su obra poética se reduce, dicha por orden numérico a: una epístola (escrita en versos sueltos y dedicada a Boscán), dos elegías, tres églogas, cinco canciones y treinta y ocho sonetos; pero tan corta producción literaria ha bastado para considerarle un gran poeta, que expresa sus sentimientos con un lenguaje terso y purísimo. La lengua española en sus manos se hace tersa y musical.
El tema único de su lírica es el amor humano. Garcilaso amó, sin ser correspondido, a una hermosa dama portuguesa llamada Isabel Freire, la cual se convierte en la inspiración de sus mejores poesías.
Por encargo de un amigo suyo compuso su célebre Canción V, titulada A la flor de Gnido, con la que introduce en la poesía española la estrofa denominada lira, palabra que figura en el primer verso de dicha canción: “Si de mi baja lira...” En esta obra el poeta habla de una hermosa mujer de un barrio de Nápoles.
Los sonetos son composiciones plenamente adaptadas el estilo renacentista italiano y de una calidad poética difícilmente superable. Tratan de temas y tópicos diversos: carpe diem, locus amoenus, ideal de belleza femenina o temas mitológicos...
Las églogas, junto con los sonetos, son quizá sus obras más famosas:
En la Égloga I dos pastores, Salicio y Nemoroso, se quejan por no ser correspondidos por sus respectivas amadas: Galatea y Elisa (respectivamente).
En la Égloga II se recogen los amores de Albanio y de la pastora Camila. Es la égloga más larga, la primera que escribió y la menos brillante.
En la Égloga III, en medio de un bucólico locus amoenus, cuatro ninfas tejen a orillas del Tajo cuatro tapices en los que se reflejan sendas historias mitológicas, menos en uno de ellos, en el que la historia vuelve a ser la de Nemoroso y Elisa, personajes que se identifican con el propio Garcilaso y con su amada Isabel Freire.